Durante los últimos meses, media Europa se ha familiarizado con términos como 'prima de riesgo' o CDS'. Unas siglas que han comenzado a significar algo más que el partido político fundado por Suárez y hacen referencia a los Credit Default Swaps o seguros de impago de deuda.
No obstante, si algo ha marcado 2010 en el ámbito económico esto ha sido la crisis de deuda (ver episodios en el gráfico). Un terremoto que ha sacudido en mayor o menor medida a toda Europa e incluso ha puesto en entredicho el futuro del euro. Pero, además, ha desencadenado estrictos planes de austeridad para tratar de cumplir los objetivos de déficit y restablecer la confianza en los mercados.
Los episodios de tensiones se han sucedido. Las alarmas en el mercado de deuda saltaron a principios de febrero cuando las dudas sobre la solvencia de la economía griega empezaban a ser evidentes. Pronto la sacudida del país heleno hizo también temblar la credibilidad de otros estados periféricos de la zona euro y, entre ellos, España. El efecto contagio en los mercados fue claro. El 4 de febrero la incertidumbre sobre el futuro de Grecia hizo caer el Ibex 35 casi un 6%. Así se firmaba el comienzo de un año complicado para los líderes europeos.
Durante los primeros meses de 2010, se debatió sobre cómo poner en marcha un rescate de Grecia (cuyas cifras habían estado siendo falsificadas) para así frenar la fuerte inestabilidad de los mercados. Un hecho inédito para la zona euro y una prueba de fuego para su viabilidad. El proceso no fue sencillo sobre todo por las reticencias de Alemania, principal benefactor del plan de ayuda dado su elevado peso en la región.
En abril la situación parecía insostenible para Grecia y su diferencial frente al bono alemán superaba los 1.000 puntos básicos. Así que finalmente en mayo se firmó la ayuda, repartida entre la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, al país heleno. Y la Unión creó un fondo de 750.000 millones con el objetivo de dar estabilidad a la región.
Al mismo tiempo, el traslado de las tensiones a otros países fue inevitable. El 28 de abril S&P bajaba la calificación a la deuda española y abría la puerta a las rebajas de otras agencias (Fitch lo hizo el 29 de mayo y Moody's el 30 de septiembre). Las dudas sobre el equilibrio de la economía española seguían creciendo y el Gobierno presentó un profundo plan de austeridad para aplacarlas a mediados de mayo. El programa de ajustes (el segundo del año), supuso el mayor recorte social de la Democracia e incluía medidas como la rebaja del sueldo de los funcionarios en 2010 y la congelación en 2011, la congelación de determinadas pensiones, la eliminación del cheque-bebé.
La calidez estival calmó las tensiones, anestesiadas también por las pruebas de esfuerzo a los bancos, pero la llegada del otoño, paradójicamente, calentó los mercados de nuevo. En España, unos Presupuestos Generales de 2011 marcados por la austeridad y una subida fiscal, así como un nuevo ajuste (con la privatización de parte de AENA y Loterías del Estado) han intentado controlar la desconfianza de los inversores, que habían apostado por estrategia a corto sobre la deuda española.
Sin embargo, la revelación de que los bancos irlandeses necesitarían una inyección extra, que ha disparado el déficit público del país hasta el 32% del PIB, volvió a encender la mecha de la crisis de deuda en la zona euro. El resultado: otro rescate (éste de 85.000 millones para Irlanda), la creación de un mecanismo permanente de estabilidad y el foco de atención de nuevo sobre Portugal, Italia y España, entre otros efectos que han llegado hasta el invierno.
Lo único que se ha mantenido constante durante el ejercicio es la diferencia de opiniones entre los líderes europeos respecto a la solución para dar estabilidad al euro.
Y, según los expertos, la reciente réplica del terremoto de la desconfianza no será la última en esta crisis. Este tipo de fenómenos, según se han manifestado en otros momentos de la historia, tienden a presentarse por triplicado. De acuerdo con esta teoría, aún quedaría un último coletazo, que previsiblemente se producirá entre enero y marzo.
Pero eso ya formaría parte de la historia de 2012…
jueves, 30 de diciembre de 2010
jueves, 16 de diciembre de 2010
El precio de los pisos acelera su caída por el temor a un parón en las ventas en 2011.
El temor de los propietarios que quieren vender su casa a que el mercado sufra un parón importante en 2011 por el fin de las ayudas fiscales está acelerando la caída en el precio de la vivienda. Según el Índice de Precios de la Vivienda que ha publicado hoy el Instituto Nacional de Estadística (INE), los pisos se han abaratado un 2,2% en el tercer trimestre del año con respecto al mismo periodo de 2009, cuando a cierre de junio este descenso era del 0,9%.
Frente al segundo trimestre, el recorte es de igual proporción que en tasa interanual, lo que significa que la vivienda libre en España costaba de media un 2,2% a cierre de septiembre frente a junio. Además, también supone un cambio de tendencia, ya que el dato del trimestre anterior arrojaba una subida del 1,6%, principalmente por el impacto del nuevo tipo del IVA, que subió el 1 de julio del 16% al 18% para los pisos de primera mano.
Por tipo de inmueble, la vivienda nueva incrementó su descenso en cerca de un punto, ya que pasó de caer el 1,7% en el segundo trimestre a bajar un 2,6% entre julio y septiembre. En cuanto al precio de la vivienda de segunda mano, descendió un 1,8%, frente a la tasa del 0% que había registrado en el trimestre anterior.
Los datos del tercer trimestre rompen la moderación que se había venido experimentando desde el segundo trimestre de 2009, cuando el precio de la vivienda alcanzó su descenso máximo, que fue del 7,7%. Este aparente frenazo llevó al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero a afirmar que el abaratamiento de los pisos había tocado fondo . Pero en los últimos meses, las estadísticas están rebatiendo esta teoría.
La principal razón que explica este acelerón es la supresión a partir de enero de la deducción por la compra de vivienda para quienes tengan unas rentas superiores a los 24.100 euros anuales. Aunque la mayoría de los contribuyentes podrán seguir beneficiándose de ayudas fiscales, la medida ha animado a muchos posibles compradores a entrar en el mercado, lo que a su vez ha llevado a los vendedores a bajar los precios para aprovechar este momento de mayor demanda y no afrontar un 2011 que, según las previsiones, empezará con un fuerte parón en las ventas una vez se retire la deducción.
Frente al segundo trimestre, el recorte es de igual proporción que en tasa interanual, lo que significa que la vivienda libre en España costaba de media un 2,2% a cierre de septiembre frente a junio. Además, también supone un cambio de tendencia, ya que el dato del trimestre anterior arrojaba una subida del 1,6%, principalmente por el impacto del nuevo tipo del IVA, que subió el 1 de julio del 16% al 18% para los pisos de primera mano.
Por tipo de inmueble, la vivienda nueva incrementó su descenso en cerca de un punto, ya que pasó de caer el 1,7% en el segundo trimestre a bajar un 2,6% entre julio y septiembre. En cuanto al precio de la vivienda de segunda mano, descendió un 1,8%, frente a la tasa del 0% que había registrado en el trimestre anterior.
Los datos del tercer trimestre rompen la moderación que se había venido experimentando desde el segundo trimestre de 2009, cuando el precio de la vivienda alcanzó su descenso máximo, que fue del 7,7%. Este aparente frenazo llevó al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero a afirmar que el abaratamiento de los pisos había tocado fondo . Pero en los últimos meses, las estadísticas están rebatiendo esta teoría.
La principal razón que explica este acelerón es la supresión a partir de enero de la deducción por la compra de vivienda para quienes tengan unas rentas superiores a los 24.100 euros anuales. Aunque la mayoría de los contribuyentes podrán seguir beneficiándose de ayudas fiscales, la medida ha animado a muchos posibles compradores a entrar en el mercado, lo que a su vez ha llevado a los vendedores a bajar los precios para aprovechar este momento de mayor demanda y no afrontar un 2011 que, según las previsiones, empezará con un fuerte parón en las ventas una vez se retire la deducción.
viernes, 26 de noviembre de 2010
El número de viviendas hipotecadas desciende un 15,9% en septiembre.
El número de hipotecas constituidas sobre viviendas agudizó su descenso interanual en septiembre y cayó un 15,9% en relación al mismo periodo de 2009, hasta situarse en 52.954, informa el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Con este retroceso interanual, las viviendas hipotecadas encadenan su quinta caída consecutiva tras la de mayo (-2,9%), junio (-10,8%), julio (-6,8%) y agosto (-3,4%) y parecen haber entrado en una senda bajista después de haber experimentado repuntes en los cuatro primeros meses del año.
En tasa intermensual, las viviendas hipotecadas aumentaron un 5,4% en septiembre, frente al descenso mensual del 9,6% que experimentaron en agosto.
El importe medio de las hipotecas constituidas sobre viviendas alcanzó en septiembre los 119.527 euros, un 2,1% más que en el mismo mes de 2009, mientras que el capital prestado bajó un 14,1% en tasa interanual, hasta los 6.329,4 millones.
El número de hipotecas que cambian sus condiciones desciende un 19,5% y las cancelaciones registrales aumentan un 5,1% Durante el mes de septiembre el importe medio por hipoteca constituida se sitúa en 135.132 euros, cifra un 4,2% superior a la del mismo mes del año anterior y un 8,7% mayor que la registrada en agosto de 2010.
En el caso de hipotecas constituidas sobre viviendas, el importe medio es de 119.527 euros, un 2,1% más que en el mismo mes de 2009 y un 1,5% inferior al registrado en agosto de 2010.
Con este retroceso interanual, las viviendas hipotecadas encadenan su quinta caída consecutiva tras la de mayo (-2,9%), junio (-10,8%), julio (-6,8%) y agosto (-3,4%) y parecen haber entrado en una senda bajista después de haber experimentado repuntes en los cuatro primeros meses del año.
En tasa intermensual, las viviendas hipotecadas aumentaron un 5,4% en septiembre, frente al descenso mensual del 9,6% que experimentaron en agosto.
El importe medio de las hipotecas constituidas sobre viviendas alcanzó en septiembre los 119.527 euros, un 2,1% más que en el mismo mes de 2009, mientras que el capital prestado bajó un 14,1% en tasa interanual, hasta los 6.329,4 millones.
El número de hipotecas que cambian sus condiciones desciende un 19,5% y las cancelaciones registrales aumentan un 5,1% Durante el mes de septiembre el importe medio por hipoteca constituida se sitúa en 135.132 euros, cifra un 4,2% superior a la del mismo mes del año anterior y un 8,7% mayor que la registrada en agosto de 2010.
En el caso de hipotecas constituidas sobre viviendas, el importe medio es de 119.527 euros, un 2,1% más que en el mismo mes de 2009 y un 1,5% inferior al registrado en agosto de 2010.
jueves, 11 de noviembre de 2010
La venta de pisos rompe la racha alcista y los promotores culpan de ello a la falta de crédito.
La compraventa de viviendas se redujo un 4,1% en septiembre respecto al mismo mes del año anterior, hasta sumar un total de 36.049 operaciones, de las que el 50,4% se realizaron sobre viviendas nuevas y el 49,6% sobre inmuebles de segunda mano, según informó ayer el Instituto Nacional de Estadística (INE). De esta forma, se rompe con la racha alcista que venía protagonizando este indicador desde enero con ocho meses de subidas consecutivas. De hecho, en agosto las ventas subieron casi un 30% anual.
Por su parte, en tasa intermensual (septiembre sobre agosto), la compraventa de casas se redujo un 17,7%; mientras que en los nueve primeros meses del año se acumula un aumento del 11,7% respecto al mismo periodo de 2009.
El G-14, grupo de las principales inmobiliarias, considera que los datos de compraventas de viviendas se mantienen "por los suelos" por la falta de financiación para el comprador. Así lo indicó ayer a Europa Press el secretario general de este grupo, Pedro Pérez, quien indicó que el mercado español encadena ya tres años con ventas de pisos muy por debajo de la que se considera demanda estructural de país (entre 350.000 y 400.000 pisos de nueva construcción). El G-14 considera que las ventas de pisos volverán a repuntar en lo que resta de ejercicio como consecuencia de la eliminación de la desgravación por compra de una vivienda habitual para rentas superiores a 24.000 euros a partir de enero. Según Pérez, esto permitirá que la compraventa de viviendas en el conjunto de 2010 se sitúe en unas 270.000 unidades, lo que arrojará un aumento, el primero en tres años, respecto a las entre 240.000 y 250.000 casas vendidas en años anteriores.
Por su parte, el ministro de Fomento, José Blanco, aseguró ayer que se va a aprovechar la integración de Vivienda en su departamento "para articular mejor la planificación del transporte en relación a la ordenación territorial y el planeamiento urbanístico".
Por su parte, en tasa intermensual (septiembre sobre agosto), la compraventa de casas se redujo un 17,7%; mientras que en los nueve primeros meses del año se acumula un aumento del 11,7% respecto al mismo periodo de 2009.
El G-14, grupo de las principales inmobiliarias, considera que los datos de compraventas de viviendas se mantienen "por los suelos" por la falta de financiación para el comprador. Así lo indicó ayer a Europa Press el secretario general de este grupo, Pedro Pérez, quien indicó que el mercado español encadena ya tres años con ventas de pisos muy por debajo de la que se considera demanda estructural de país (entre 350.000 y 400.000 pisos de nueva construcción). El G-14 considera que las ventas de pisos volverán a repuntar en lo que resta de ejercicio como consecuencia de la eliminación de la desgravación por compra de una vivienda habitual para rentas superiores a 24.000 euros a partir de enero. Según Pérez, esto permitirá que la compraventa de viviendas en el conjunto de 2010 se sitúe en unas 270.000 unidades, lo que arrojará un aumento, el primero en tres años, respecto a las entre 240.000 y 250.000 casas vendidas en años anteriores.
Por su parte, el ministro de Fomento, José Blanco, aseguró ayer que se va a aprovechar la integración de Vivienda en su departamento "para articular mejor la planificación del transporte en relación a la ordenación territorial y el planeamiento urbanístico".
viernes, 29 de octubre de 2010
The New York Times' destaca la "severidad" del sistema español de ejecuciones hipotecarias.
El diario estadounidense The New York Times asegura que los "excesos" inmobiliarios y bancarios en España "se parecen mucho" a los de Estados Unidos, pero incide en que en el caso español las ejecuciones hipotecarias son "sólo el comienzo de los problemas" para los ciudadanos que no pueden pagar sus préstamos, ya que la "severidad" del sistema español hace que, incluso después del embargo del inmueble, los ciudadanos aún deban dinero al banco.
En un artículo, el rotativo explica que durante el boom de la construcción los precios crecieron a un ritmo "sorprendente" y los bancos concedían créditos con la misma rapidez. "Pero esos días han acabado. España ahora tiene la tasa de desempleo más alta de la zona euro y los precios de la vivienda están disminuyendo.
A muchos españoles, que ya no pueden pagar sus hipotecas, la letra pequeña de los contratos que firmaron hace años les tiene atrapados", añadió. En este sentido, explica que los propietarios de hipotecas en España no sólo son responsables de la cantidad total del préstamo, sino también de hacer frente a las penalizaciones y a las costas judiciales, lo que provoca que muchos ciudadanos se enfrenten a una "montaña de deuda" en la que la bancarrota "no es una respuesta posible".
El diario pone de ejemplo a Juan Marbán, un empresario toledano que ha perdido su casa y su negocio y que aún así debe al banco más de 140.000 dólares (100.512 euros). A la espera de la orden de desalojo, asegura que tendrá que trabajar el resto de su vida para pagar el banco y que nunca podrá volver a tener nada en propiedad. También alude a la situación de los inmigrantes, que fueron los primeros en perder sus puestos de trabajo cuando comenzó la crisis.
El New York Times menciona el caso de un ciudadano de origen ecuatoriano que debe 260.000 euros al banco, al que su mujer ha dejado y que está a punto de agotar la prestación por desempleo. "Estoy pensando en quitarme la vida", asegura Jaime Abelardo, quien reconoce que no tiene dinero para regresar a su país.
El rotativo estadounidense destaca que varios partidos políticos han estado presionando para modificar las leyes españolas de ejecución presupuestaria, incluida la posibilidad de que los morosos puedan saldar sus deudas con el banco devolviéndole la propiedad. Sin embargo, recuerda que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se ha opuesto a grandes cambios en la práctica del crédito y que miembros del Ejecutivo han asegurado que el sistema español de garantías personales salvó a los bancos de la crisis que se ha producido en Estados Unidos.
Por otro lado, remarca que, según los datos de Adicae, 1,4 millones de españoles se enfrentan a posibles procedimientos de ejecución hipotecaria. Además, las cifras demuestran que el número de procedimientos está creciendo de forma rápida, ya que se ha pasado de los 26.000 de 2007 a los 93.000 del pasado año. Asimismo, algunos expertos aseguran que estos procedimiento se inclinan "mucho más a favor de los bancos" y subrayan que las personas que no pueden pagar su hipoteca "acaban debiendo grandes cantidades después de haber perdido su casa".
En este línea, señalan que, aunque las hipotecas con garantía personal son comunes en toda Europa, algunos aspectos de estos procedimientos en España, como la rapidez con la que ejecutan los bancos o los pagos de intereses que imponen, son "particularmente severos".
En un artículo, el rotativo explica que durante el boom de la construcción los precios crecieron a un ritmo "sorprendente" y los bancos concedían créditos con la misma rapidez. "Pero esos días han acabado. España ahora tiene la tasa de desempleo más alta de la zona euro y los precios de la vivienda están disminuyendo.
A muchos españoles, que ya no pueden pagar sus hipotecas, la letra pequeña de los contratos que firmaron hace años les tiene atrapados", añadió. En este sentido, explica que los propietarios de hipotecas en España no sólo son responsables de la cantidad total del préstamo, sino también de hacer frente a las penalizaciones y a las costas judiciales, lo que provoca que muchos ciudadanos se enfrenten a una "montaña de deuda" en la que la bancarrota "no es una respuesta posible".
El diario pone de ejemplo a Juan Marbán, un empresario toledano que ha perdido su casa y su negocio y que aún así debe al banco más de 140.000 dólares (100.512 euros). A la espera de la orden de desalojo, asegura que tendrá que trabajar el resto de su vida para pagar el banco y que nunca podrá volver a tener nada en propiedad. También alude a la situación de los inmigrantes, que fueron los primeros en perder sus puestos de trabajo cuando comenzó la crisis.
El New York Times menciona el caso de un ciudadano de origen ecuatoriano que debe 260.000 euros al banco, al que su mujer ha dejado y que está a punto de agotar la prestación por desempleo. "Estoy pensando en quitarme la vida", asegura Jaime Abelardo, quien reconoce que no tiene dinero para regresar a su país.
El rotativo estadounidense destaca que varios partidos políticos han estado presionando para modificar las leyes españolas de ejecución presupuestaria, incluida la posibilidad de que los morosos puedan saldar sus deudas con el banco devolviéndole la propiedad. Sin embargo, recuerda que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se ha opuesto a grandes cambios en la práctica del crédito y que miembros del Ejecutivo han asegurado que el sistema español de garantías personales salvó a los bancos de la crisis que se ha producido en Estados Unidos.
Por otro lado, remarca que, según los datos de Adicae, 1,4 millones de españoles se enfrentan a posibles procedimientos de ejecución hipotecaria. Además, las cifras demuestran que el número de procedimientos está creciendo de forma rápida, ya que se ha pasado de los 26.000 de 2007 a los 93.000 del pasado año. Asimismo, algunos expertos aseguran que estos procedimiento se inclinan "mucho más a favor de los bancos" y subrayan que las personas que no pueden pagar su hipoteca "acaban debiendo grandes cantidades después de haber perdido su casa".
En este línea, señalan que, aunque las hipotecas con garantía personal son comunes en toda Europa, algunos aspectos de estos procedimientos en España, como la rapidez con la que ejecutan los bancos o los pagos de intereses que imponen, son "particularmente severos".
martes, 25 de mayo de 2010
CAM, Cajastur, Extremadura y Cantabria se fusionan para crear la tercera caja española.
Golpe de efecto en el mapa de las cajas de ahorros. Caja del Mediterráneo (CAM), Grupo Cajastur, Extremadura y Cantabria anunciaron ayer su integración en un Sistema Institucional de Protección (SIP) o fusión fría.
El nuevo grupo se convierte en la tercera caja de ahorros del país (tras La Caixa y Caja Madrid) con un volumen de 135.000 millones de euros y en el quinto grupo bancario de España. Contarán con un volumen de negocio de 177.000 millones.
Está previsto que las entidades soliciten financiación al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob), en un volumen que no supere el 2% de sus activos ponderados por riesgo. Algunas fuentes calculan que se tratará de algo más de 1.000 millones. Con esta fórmula, CAM da respuesta a las peticiones del regulador para que buscase una solución inmediata a su situación de debilidad.
Un nuevo banco
Debido al modelo de fusión fría escogido, las entidades mantendrán su identidad comercial en sus territorios naturales, mientras que desarrollarán una red conjunta en los territorios donde ninguna cuenta con una presencia dominante, entre los que se encuentran Madrid , Cataluña y Andalucía. También mantiene cada caja su obra social. Está en estudio bajo qué marca comercial operarán las oficinas del grupo. La integración está abierta a nuevas entidades.
El nuevo grupo contará en su estructura con un banco central, en el que las entidades ponen en común las políticas de riesgos, la tesorería, comparten una misma calificación crediticia, control interno y requerimientos regulatorios.
De momento, el anuncio de ayer consiste en un Protocolo de Intenciones que ya ha sido presentado al Banco de España y que el miércoles deberá ser refrendado por los consejos de las cuatro cajas de ahorros. En el nuevo grupo también estará el negocio bancario de Caja Castilla-La Mancha que el Grupo Cajastur ha adquirido y que mantendrá su marca comercial como Banco CCM.
CAM contará con una participación del 40% del capital, la caja asturiana con otro 40%, Caja Extremadura un 11% y Caja Cantabria un 9%.
El presidente no ejecutivo será el actual presidente de CAM, Modesto Crespo. La gestión ejecutiva recaerá en el presidente de Cajastur, Manuel Menéndez, que será el consejero delegado del grupo. Por su parte, el máximo ejecutivo de Caja Extremadura, Víctor Bravo, será el vicepresidente primero; y el de Cantabria, Enrique Ambrosio, el vicepresidente segundo.
Las cajas comprometerán el 100% de sus recursos propios en el nuevo grupo. Normalmente, el Banco de España exige que en este tipo de integraciones se ponga en común un mínimo del 40% de recursos propios, por lo que la operación planteada por las cuatro cajas se asemeja mucho a una fusión clásica. El grupo contará, según un comunicado conjunto, con una ratio total de solvencia del 12,1%, una red de 2.300 oficinas y 14.000 empleados. Además, tiene participadas por valor de 4.000 millones.
Con esta unión, las cuatro entidades apuntan que fortalecen su solvencia y se anticipan a los requerimientos de Basilea III, que exigirá capital de mayor calidad.
La operación ha estado perfilándose durante todo el fin de semana, como adelantó ayer EXPANSIÓN. En principio, la vasca BBK también iba a integrarse en el grupo, aunque finalmente dio por rotas las negociaciones.
Cajastur, por su parte, va a ser la gran beneficiada del proceso. La entidad, con un alto nivel de solvencia (12,7 % de core capital) y un bajo nivel de morosidad (3,08%) partía al inicio de la crisis con un volumen de activos de cerca de 16.000 millones y finalizará con una participación del 40% en la tercera caja.
El perfil de los jugadores
La más grande
La caja alicantina es la de mayor tamaño de las cuatro, con unos activos a cierre de año que superaban los 75.000 millones de euros. Sin embargo, su balance es menos sólido que el del resto de entidades que participan en el proyecto de integración con una morosidad cercana al 5%. Es esta debilidad, precisamente, lo que ha llevado al supervisor a urgir a CAM a que protagonice algún movimiento de consolidación. Aunque la caja ha mantenido contactos en las últimas semanas con Caja Madrid, Caja Murcia y hasta ayer mismo, con BBK, finalmente se ha decantado por Cajastur.
El nuevo grupo se convierte en la tercera caja de ahorros del país (tras La Caixa y Caja Madrid) con un volumen de 135.000 millones de euros y en el quinto grupo bancario de España. Contarán con un volumen de negocio de 177.000 millones.
Está previsto que las entidades soliciten financiación al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob), en un volumen que no supere el 2% de sus activos ponderados por riesgo. Algunas fuentes calculan que se tratará de algo más de 1.000 millones. Con esta fórmula, CAM da respuesta a las peticiones del regulador para que buscase una solución inmediata a su situación de debilidad.
Un nuevo banco
Debido al modelo de fusión fría escogido, las entidades mantendrán su identidad comercial en sus territorios naturales, mientras que desarrollarán una red conjunta en los territorios donde ninguna cuenta con una presencia dominante, entre los que se encuentran Madrid , Cataluña y Andalucía. También mantiene cada caja su obra social. Está en estudio bajo qué marca comercial operarán las oficinas del grupo. La integración está abierta a nuevas entidades.
El nuevo grupo contará en su estructura con un banco central, en el que las entidades ponen en común las políticas de riesgos, la tesorería, comparten una misma calificación crediticia, control interno y requerimientos regulatorios.
De momento, el anuncio de ayer consiste en un Protocolo de Intenciones que ya ha sido presentado al Banco de España y que el miércoles deberá ser refrendado por los consejos de las cuatro cajas de ahorros. En el nuevo grupo también estará el negocio bancario de Caja Castilla-La Mancha que el Grupo Cajastur ha adquirido y que mantendrá su marca comercial como Banco CCM.
CAM contará con una participación del 40% del capital, la caja asturiana con otro 40%, Caja Extremadura un 11% y Caja Cantabria un 9%.
El presidente no ejecutivo será el actual presidente de CAM, Modesto Crespo. La gestión ejecutiva recaerá en el presidente de Cajastur, Manuel Menéndez, que será el consejero delegado del grupo. Por su parte, el máximo ejecutivo de Caja Extremadura, Víctor Bravo, será el vicepresidente primero; y el de Cantabria, Enrique Ambrosio, el vicepresidente segundo.
Las cajas comprometerán el 100% de sus recursos propios en el nuevo grupo. Normalmente, el Banco de España exige que en este tipo de integraciones se ponga en común un mínimo del 40% de recursos propios, por lo que la operación planteada por las cuatro cajas se asemeja mucho a una fusión clásica. El grupo contará, según un comunicado conjunto, con una ratio total de solvencia del 12,1%, una red de 2.300 oficinas y 14.000 empleados. Además, tiene participadas por valor de 4.000 millones.
Con esta unión, las cuatro entidades apuntan que fortalecen su solvencia y se anticipan a los requerimientos de Basilea III, que exigirá capital de mayor calidad.
La operación ha estado perfilándose durante todo el fin de semana, como adelantó ayer EXPANSIÓN. En principio, la vasca BBK también iba a integrarse en el grupo, aunque finalmente dio por rotas las negociaciones.
Cajastur, por su parte, va a ser la gran beneficiada del proceso. La entidad, con un alto nivel de solvencia (12,7 % de core capital) y un bajo nivel de morosidad (3,08%) partía al inicio de la crisis con un volumen de activos de cerca de 16.000 millones y finalizará con una participación del 40% en la tercera caja.
El perfil de los jugadores
La más grande
La caja alicantina es la de mayor tamaño de las cuatro, con unos activos a cierre de año que superaban los 75.000 millones de euros. Sin embargo, su balance es menos sólido que el del resto de entidades que participan en el proyecto de integración con una morosidad cercana al 5%. Es esta debilidad, precisamente, lo que ha llevado al supervisor a urgir a CAM a que protagonice algún movimiento de consolidación. Aunque la caja ha mantenido contactos en las últimas semanas con Caja Madrid, Caja Murcia y hasta ayer mismo, con BBK, finalmente se ha decantado por Cajastur.
lunes, 17 de mayo de 2010
Fallece Alfonso Escámez, ex presidente del Banco Central Hispano.
El ex presidente del Banco Central Hispano Alfonso Escámez falleció anoche a los 94 años de edad, después de padecer un problema cerebral desde hace dos semanas. Escámez, Marqués de Águilas, falleció en su domicilio familiar de Madrid.
Los restos mortales del ex banquero fueron trasladados anoche al Tanatorio de La Paz, en la localidad madrileña de Tres Cantos, donde quedaó instalado el velatorio. El martes será trasladado a Águilas (Murcia), su localidad natal, donde será enterrado en el pabellón familiar.
Alfonso Escámez comenzó a trabajar de botones con doce años en el Banco Internacional de Comercio de Águilas, que en 1943 fue absorbido por el Banco Central, entidad en la que desarrolló toda su carrera profesional desde el último escalafón hasta alcanzar la presidencia.
En noviembre de 1973 fue elegido presidente del Banco Central y bajo su presidencia logró situar a la entidad como primer grupo financiero del país, que consiguió por primera vez con la adquisición del Banco Ibérico. En la década de los 60 fue el impulsor de la expansión internacional del grupo, con la adquisición de las primeras filiales hispanoamericanas y estadounidenses, así como de la cotización de las acciones del Central en la Bolsa de Nueva York.
También potenció el grupo industrial del banco, con especial atención a la empresa petroquímica Cepsa, de la que fue nombrado presidente en 1984, y por aquel entonces estaba considerado como el hombre que mejor compraba petróleo de España
Al frente del Central tuvo que acometer la reestructuración del sector bancario de mediados de los 80 y el fallido proceso de fusión con el Banesto, que se inició en mayo de 1988. Además, mantuvo un pulso con 'Los Albertos' (Alberto Cortina y su primo Alberto Alcocer), dueños de un 12 por ciento del Central, pues se oponía a los planes de éstos para aumentar su control hasta un 30 por ciento.
El 7 de mayo de 1990 firmó un acuerdo para comprar el Central dicha participación a las hermanas Koplowitz, tras los respectivos divorcios con 'Los Albertos".
El 14 de mayo de 1991 firmó con José María Amusátegui, presidente del Banco Hispanoamericano, el protocolo de fusión de ambas entidades, que concluyó el 27 de diciembre de ese mismo año con la constitución del Banco Central Hispanoamericano (BCH), del que fue elegido presidente hasta diciembre de 1992, cuando debería ser sustituido por Amusátegui.
Sin embargo, el 24 de septiembre de 1992 informó de que dejaría la presidencia del BCH el 29 de octubre, como así hizo. Tras dejar la presidencia del BCH, el 11 de noviembre de 1993 fue nombrado presidente de honor de la entidad y del patronato de la Fundación Central Hispano.
En julio de 1994 fue inculpado por el primer juez instructor del caso Filesa, en relación con la presunta financiación ilegal del Partido Socialista Obrero Español, cargos de los que fue exculpado el 22 de diciembre de 1995 por el juez Enrique Bacigalupo, aunque el 23 de septiembre de 1997 tuvo que declarar sobre este mismo asunto. El 20 de diciembre de 1996 el Tribunal Supremo decidió dejar fuera de la imputación en el caso Filesa a los representantes de la banca y las finanzas, por considerar prescrito el presunto delito cometido de falsedad en documento mercantil.
También fue objeto de una atentado de ETA el 27 de junio de 1995 cuando explotó en una oficina de Correos una carta bomba dirigida a él por la banda terrorista, que causó heridas al cartero que la manipulaba cuando procedía a su devolución.
Fue uno de los primeros precursores de la colaboración entre la universidad y la empresa mediante la financiación de actividades universitarias de utilidad empresarial, como el acuerdo firmado en mayo de 1990 con la Universidad Complutense.
Su vinculación con el mundo universitario se remonta a febrero de 1984, fecha en la que fue elegido miembro del primer Consejo de Universidades por el Congreso de los Diputados. Además, ha sido representante de la Fundación Universidad-Empresa, de la Fundación General de la Complutense y de otras organizaciones académicas nacionales e internacionales como el Consejo Mundial de la Universidad para la Paz.
El 25 de febrero de 1991, el Gobierno le nombró presidente del Consejo Social de la Universidad Complutense, cargo para el que fue reelegido en otras dos ocasiones y que dejó a petición propia el 14 de junio de 2001.
Alfonso Escámez se casó en 1947 con Aurelia Torres Pomatta. Su esposa falleció el 30 de agosto de 1997 y no tiene hijos
Los restos mortales del ex banquero fueron trasladados anoche al Tanatorio de La Paz, en la localidad madrileña de Tres Cantos, donde quedaó instalado el velatorio. El martes será trasladado a Águilas (Murcia), su localidad natal, donde será enterrado en el pabellón familiar.
Alfonso Escámez comenzó a trabajar de botones con doce años en el Banco Internacional de Comercio de Águilas, que en 1943 fue absorbido por el Banco Central, entidad en la que desarrolló toda su carrera profesional desde el último escalafón hasta alcanzar la presidencia.
En noviembre de 1973 fue elegido presidente del Banco Central y bajo su presidencia logró situar a la entidad como primer grupo financiero del país, que consiguió por primera vez con la adquisición del Banco Ibérico. En la década de los 60 fue el impulsor de la expansión internacional del grupo, con la adquisición de las primeras filiales hispanoamericanas y estadounidenses, así como de la cotización de las acciones del Central en la Bolsa de Nueva York.
También potenció el grupo industrial del banco, con especial atención a la empresa petroquímica Cepsa, de la que fue nombrado presidente en 1984, y por aquel entonces estaba considerado como el hombre que mejor compraba petróleo de España
Al frente del Central tuvo que acometer la reestructuración del sector bancario de mediados de los 80 y el fallido proceso de fusión con el Banesto, que se inició en mayo de 1988. Además, mantuvo un pulso con 'Los Albertos' (Alberto Cortina y su primo Alberto Alcocer), dueños de un 12 por ciento del Central, pues se oponía a los planes de éstos para aumentar su control hasta un 30 por ciento.
El 7 de mayo de 1990 firmó un acuerdo para comprar el Central dicha participación a las hermanas Koplowitz, tras los respectivos divorcios con 'Los Albertos".
El 14 de mayo de 1991 firmó con José María Amusátegui, presidente del Banco Hispanoamericano, el protocolo de fusión de ambas entidades, que concluyó el 27 de diciembre de ese mismo año con la constitución del Banco Central Hispanoamericano (BCH), del que fue elegido presidente hasta diciembre de 1992, cuando debería ser sustituido por Amusátegui.
Sin embargo, el 24 de septiembre de 1992 informó de que dejaría la presidencia del BCH el 29 de octubre, como así hizo. Tras dejar la presidencia del BCH, el 11 de noviembre de 1993 fue nombrado presidente de honor de la entidad y del patronato de la Fundación Central Hispano.
En julio de 1994 fue inculpado por el primer juez instructor del caso Filesa, en relación con la presunta financiación ilegal del Partido Socialista Obrero Español, cargos de los que fue exculpado el 22 de diciembre de 1995 por el juez Enrique Bacigalupo, aunque el 23 de septiembre de 1997 tuvo que declarar sobre este mismo asunto. El 20 de diciembre de 1996 el Tribunal Supremo decidió dejar fuera de la imputación en el caso Filesa a los representantes de la banca y las finanzas, por considerar prescrito el presunto delito cometido de falsedad en documento mercantil.
También fue objeto de una atentado de ETA el 27 de junio de 1995 cuando explotó en una oficina de Correos una carta bomba dirigida a él por la banda terrorista, que causó heridas al cartero que la manipulaba cuando procedía a su devolución.
Fue uno de los primeros precursores de la colaboración entre la universidad y la empresa mediante la financiación de actividades universitarias de utilidad empresarial, como el acuerdo firmado en mayo de 1990 con la Universidad Complutense.
Su vinculación con el mundo universitario se remonta a febrero de 1984, fecha en la que fue elegido miembro del primer Consejo de Universidades por el Congreso de los Diputados. Además, ha sido representante de la Fundación Universidad-Empresa, de la Fundación General de la Complutense y de otras organizaciones académicas nacionales e internacionales como el Consejo Mundial de la Universidad para la Paz.
El 25 de febrero de 1991, el Gobierno le nombró presidente del Consejo Social de la Universidad Complutense, cargo para el que fue reelegido en otras dos ocasiones y que dejó a petición propia el 14 de junio de 2001.
Alfonso Escámez se casó en 1947 con Aurelia Torres Pomatta. Su esposa falleció el 30 de agosto de 1997 y no tiene hijos
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